Una
vez se produce el acercamiento entre
las dos personas, se pasa al conocimiento
mutuo. Se trata de descubrir el carácter,
los gustos y la personalidad de la
otra persona para conocer los aspectos
en los que se coincide, buscar intereses
comunes que eviten puntos de fricción
entre las dos personas. Asimismo,
el ambiente de cada uno, su clase
social, sus amistades, estudios, experiencias...
juegan un papel muy importante a la
hora de seducir... En todo caso, es
importante considerar que no existen
trucos universales, sino que cada
persona es distinta. De este modo,
un buen seductor es aquel que sabe
acercarse al otro conectando de la
mejor manera con su personalidad y
sus gustos.